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ilustraciones de Enrique Martínez


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Elogio a un buen socio

Enrique-Martinez

 

Palabras de Carlos Alberto Masvidal Saavedra (Premio Nacional de Diseño del Libro 2007) en la entrega del Premio Nacional de Diseño del Libro 2015 a Enrique Martínez Blanco

ELOGIO A UN BUEN SOCIO

Hoy es un día importante para el diseño del libro en Cuba. El jurado del Premio Nacional del Diseño del Libro “Raúl Martínez” ha decidido otorgar, después de analizar otras importantes propuestas, el premio a Enrique Martínez Blando, saldando de esta manera una deuda que todos teníamos con tan importante creador y amigo de sus amigos.

Con aquella estampa de John Lennon tropical en desgracia, Enrique marcó toda una época en el diseño del libro infantil desde la editorial Gente Nueva, liderando un colectivo de primera categoría que pocas veces se ve en un departamento de diseño. Nombres como Lázaro Enríquez, Manolo T. González, Miriam González Jiménez, Bladimir, Rita y otros componían un extraordinario grupo que, con Enrique al frente, laboraban en el Palacio del Segundo Cabo y en su “centro de intercambio creativo” más conocido como el bar del restaurante El Patio, en las tardes tórridas del verano.

Eran épocas antediluvianas, no quedaba más opción que trabajar sobre la cartulina, recortar, pegar, marcar tipográficamente las cuartillas y esperar que el linotipo, cual tiranosaurio rex, regurgitara galeras y cromos que los realizadores procesaban bajo el penetrante olor, “hoy considerado alucinógeno” de la goma soleta… quizás esto explique muchas personalidades y hechos de la época. Aún así, se hacían libros, muchos libros y muy buenos libros, libros que forman parte de la vida y recuerdos infantiles de muchos de nosotros, esos libros que cuando los volvemos a ver de grandes nos da un vuelco el corazón. Enrique cual mago, dio forma y arte a muchas de esas memorias nuestras.

Hoy todo es diferente y tecnológicamente mejor, así debe ser y también lo disfrutamos mucho, pero inevitablemente nos queda esa nostalgia romántica, esa que olvida desesperadamente la cuota de feo y desagradable que nos tocó vivir.

Enrique pertenece a ese subgrupo de la especie humana que son los diseñadores que ilustran, esos seres misteriosos que pueden expresar sus ideas mediante el fantástico arte de dibujar, actitud que siempre es vista por los fundamentalistas de ambas actividades como sospechosa en el mejor de los casos. Sus méritos como ilustrador le llevaron a obtener importantísimos premios internacionales, aún no logrados por otro ilustrador de nuestro país, hizo grabados en el taller de la Plaza de la Catedral, fundó el ya olvidado Premio Nacional de Ilustración y miles de cosas más que proyectan su actividad profesional mucho más allá de la acción individual de diseñar.

Congratulemos a Enrique y a la vez nos congratulamos a nosotros mismos por la sabia decisión de premiarlo, por sacar de la invisibilidad a personas que son las sólidas piedras en las cuales nos apoyamos. A Enrique, además de reconocerle su extraordinario trabajo, le estamos premiando su legado, porque los libros de hoy de la editorial Gente Nueva, todavía huelen a Enrique Martínez Blanco.

Muchas gracias.