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ilustraciones de Enrique Martínez


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Crece el interés de los rusos por la literatura latinoamericana

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En Rusia existe una demanda de autores infantiles latinoamericanos, dijo a Sputnik Nóvosti Anna Filátova, directora general de la jóven Editorial Tándem, la primera y única en el país que se dedica a la literatura infantil de América Latina.

“Podemos constatar que sí que hay una gran demanda de conocer la literatura infantil de América Latina”, afirmó Filátova.

La editorial presentará cuatro libros en el festival “Libros de Rusia”, que se celebrará del 25 al 28 de junio en la Plaza Roja de Moscú.

Se trata de las traducciones de obras de Elena Dreser, escritora argentina radicada en México; Zulema Clares, su colega de Cuba; y Enrique Martínez, escritor y dibujante cubano.

“Consideramos nuestra misión obligatoria familiarizar a los niños rusos con diferentes aspectos de la vida de sus coetáneos de América Latina”, expresó a esta agencia Anatoli Arkhípov, redactor jefe de la Editorial Tándem.

En la época de la globalización “los pueblos de diferentes países deben conocerse mejor para crear un mundo armonioso”, indicó Arkhípov al añadir que “la base de la comprensión mutua y de la amistad empieza a formarse en la niñez”.

En ese sentido, el festival “Libros de Rusia”, al que se calcula que acudirán al menos 300 mil personas, representa una gran oportunidad, apuntó.

Según Anna Filátova, en el futuró próximo la Editorial Tándem tiene previsto traducir una serie de libros de autores latinoamericanos laureados con el premio Hans Christian Andersen, el galardón más importante dentro del campo de la literatura infantil y juvenil.

El proyecto acercará a los niños rusos obras de autores como Ana María Machado, escritora infantil de Brasil.

El festival “Libros de Rusia” supondrá la culminación del Año de la Literatura en Rusia, que arrancó el pasado 28 de enero y en cuyo marco se realizó una gran cantidad de actividades en numerosas ciudades del país.

 

Lea más en http://mundo.sputniknews.com/cultura/20150624/1038627466.html#ixzz3tjG0PXFM

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Exposición de ilustraciones

El próximo 4 de diciembre será inaugurada una exposición de ilustraciones para libros infantiles, del ilustrador cubano Enrique Martínez, en la Biblioteca Estatal Federal de Literatura Extranjera en Moscú. Esta exposición es patrocinada por la editorial Tandem.

Cartel promocional

Biblioteca Estatal Federal de Literatura Extranjera, Rusia


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Un premio cubano para la ilustración de libros infantiles

Por Carina Pino Santos
Fuente CUBARTE 08.05.2015

La ilustración de libros infantiles se halla hoy, desde el 4 de mayo, de feliz festejo, pues acaban de otorgar el Premio “Eduardo Muñoz Bachs” de la UNEAC al ilustrador Enrique Martínez.

El acto tuvo lugar en la Sala “Rubén Martínez Villena” con la presencia de Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, Lesbia Vent Dumois, presidenta de la Asociación de Artes Plásticas y Pedro de la Hoz, vicepresidente de la organización, entre otras personalidades que asistieron.  Además, el otorgamiento estuvo acompañado de una encantadora exposición de ilustraciones de  Eduardo Muñoz Bachs que el gran ilustrador realizó para los libros infantiles El circo, Cuentos del abuelo conejo y Cuentos de animales. Asimismo, se anunció el Premio Caja Alta  convocado por la Sección de Diseño Gráfico de la Asociación de Artes Plásticas de la UNEAC que abrirá su concurso el próximo año.

Lesbia Vent Dumois recordó que la premiación se realiza anualmente el 27 de abril que es el Día del Diseño, pero coincidió que en esa fecha se estaba celebrando el Consejo Nacional de la UNEAC, de ahí que se cambió la actividad para el lunes 4 de mayo, en que se dio a conocer la decisión del jurado integrado por Héctor Villaverde, Carlos G. Rubido y Flor de Lis López.

El Premio “Eduardo Muñoz Bachs” de la UNEAC se entrega por la obra de toda la vida a un creador de la gráfica cubana, y en esta oportunidad trae a primer plano la importancia de ese arte mayor que es la obra de ilustrar libros cuando se realiza con la necesaria estética, técnica y calidad artísticas. El jurado decidió premiar a Enrique Martínez por su “larga y relevante trayectoria, teniendo en cuenta las numerosas exposiciones y premios recibidos por él en Cuba y en el extranjero, y porque en un momento histórico en que el diseño gráfico y la ilustración marchaban muy unidos, supo desarrollar un estilo propio que hasta hoy constituye parte esencial de la cultura nacional cubana”.

La celebración conlleva, además, el reconocimiento a esta obra artística que exige tanto de la imaginación creadora de un artista visual, como de la experiencia técnica en las lides editoriales y gráficas, las que desde el pasado siglo XX se han extendido a los soportes electrónicos. De ahí que nuestra comunidad de ilustradores y especialistas que hemos dedicado parte de nuestro quehacer a esa creación, aplaudamos este estímulo con que la Sección de Diseño Gráfico de la UNEAC reconoce el arte de ilustrar, sobre todo si se recuerda que, con más frecuencia de la deseada, no suele verse  reflejada esa manifestación artística en las publicaciones especializadas y los medios de comunicación.

Por otra parte, se suele olvidar  la enorme trascendencia que tiene la ilustración en libros para sensibilizar a un público infantil, cuyo primer contacto, probablemente, con el arte sean estas imágenes que verá reproducidas en papel o más recientemente en computadora, además de las que vean en el cine animado de calidad. Ciertamente hay un por ciento real de niños y niñas que, por diversas razones, ya sean geográficas u otras, no asisten a galerías, museos, exposiciones o talleres dónde se imparte apreciación artística.

Enrique Martínez ha sido, precisamente, uno de los que ha laborado a lo largo de su vida con arte para los niños, él ha trabajado desde 1975 y durante muchos años en la Editorial Gente Nueva, institución no solo que publica libros para niños y jóvenes, sino también núcleo irradiador de ilustradores gráficos que han enriquecido la visualidad de nuestros libros infantiles y juveniles.

Sobre estos temas que nos han motivado, así como acerca de la profesión y el arte de ilustrar hoy en el mundo, estuvimos conversando con  Enrique Martínez para los lectores de Cubarte.

De todas las etapas por las que ha atravesado su obra, ¿en cuál considera se sintió más a gusto? ¿Se relaciona esa plenitud con posibilidades económicas para la impresión o con otros aspectos necesarios en la producción de la ilustración gráfica?

Como diría el “sabio Salomón” un libro infantil bien impreso en buen papel, siempre será mejor que uno mal hecho, pero… el contenido fantasioso del texto y la calidad plástica y comunicativa de los dibujos no están definidos a priori por las condiciones materiales. Los procesos industriales no justifican ni validan que no se escriba bien o se ilustre mal un libro.

Desde luego que siempre que pueda, trataré de publicar mi trabajo con las mejores posibilidades tecnológicas, ya sea una excelente  impresión sobre buen papel o una brillante aplicación electrónica para los soportes existentes en el mundo contemporáneo.

Si tuviera que mencionar a los ilustradores y artistas en general más influyentes en su quehacer, ¿a cuáles daría preferencia en los primeros sitios de la lista?

En primer lugar, mencionaría al más cercano. Al que vivía en mi barrio, el que hacía cola conmigo en la bodega, el que ilustraba muchos libros para mi editorial, tomaba café y hacía cuentos en su casa o en la mía y el que tenía a toda Cuba repleta de preciosos carteles cinematográficos. Me refiero, desde luego, a Eduardo Muñoz Bachs. Luego están los paisanos Reynaldo Alfonso, Rapi Diego, Vicente Rodríguez Bonachea y otros a los que tenía acceso inmediato. (Hay que recordar que en los años setenta y ochenta la información que llegaba a nosotros era bastante limitada). Mucho después, cuando comencé a trabajar para otros países, descubrí que existían ilustradores de todos los sabores y colores, que era una profesión con características propias, con bienales, salones, concursos y miles de afiliados, con muy buena mano, un gremio reconocido y altamente valorado mundialmente. Ya en ese momento comencé a admirar y a ser influido por “monstruos” como Maurice Sendak, Leo Leoni, Chihiro Iwasaki, Dusän Kállay y muchos otros.

Usted laboró intensamente en la ilustración de libros en la Editorial Gente Nueva antes de los noventa, en que parte para el exterior a trabajar como ilustrador. Quisiera partir de una afirmación suya: “Ilustrar no lo que dice el texto, sino aquello que se le olvidó al autor”. ¿Cuál es su concepto de la ilustración y del ilustrador de libros en soporte papel?

Empecé en 1975, el libro era entonces  el máximo de convenciones estrictas.

Prácticamente se le exigía al ilustrador, tanto por parte del editor, como del autor,  que repitiera lo que estaba reflejado textualmente. Ya a finales de mi trabajo en Cuba, empecé a introducir ilustraciones un poco más arriesgadas. También contribuyeron a esto Eduardo Muñoz Bachs y Reynaldo Alfonso, nosotros empezamos a hacer cosas más metafóricas.

Cuando viajo fuera de Cuba en 1990,  ya había un equipo muy bueno de trabajo en  la Editorial Gente Nueva creando de forma muy osada. Se estaban contando historias paralelas, y pudiéramos decir, no repitiendo en relación al texto. Eran dos caminos hacia un objetivo.

Luego llego al extranjero y me doy cuenta que se le han incorporado elementos de puro arte a la ilustración. Y cada vez se alejaba más de color claro o línea de contorno negro. El libro comenzaba a tener vida propia. Me incorporé a esa escuela de arte más bien europeo, aunque estaba en México.

Después surge el famoso álbum ilustrado. Que es algo reciente, no lleva más de diez años en el mercado. Es un libro en que ni el texto solo, ni la ilustración sola, cuentan una historia, sino la suma de ambas da como resultado un contenido diferente. En estos momentos va un poco en retirada, porque en su apogeo, llegó un periodo en que los escritores significaban menos que el ilustrador. Incluso cuando un ilustrador y un autor hacían un libro, el ilustrador tenía la misión de empezar a quitar cosas al autor del texto porque las había usado y para no repetir, se iba acortando los textos, se empezó a incluir una simbología o metáfora dirigida a adultos más que para niños, ya el padre tenía que participar, porque si no el niño no iba a entender, y esto implicaba una tercera lectura.

Los últimos años estuve trabajando en esa línea. Pero en la actualidad las editoriales están retomando el libro ilustrado, o sea el texto donde el autor recrea con sustantivos, adjetivos y la ilustración trata de contar una historia paralela aparte. Incluso que a veces no viene en el texto. Pudiera poner ejemplos. O sea muchos autores le dan carta abierta al ilustrador  y que cuente otro cuento. Y se van dando los dos cuentos paralelamente.

Durante una etapa en que he estudiado el libro ilustrado, aquel producido por un creador que lo concibe como un objeto artístico, suelo hallar  personas del mundo de la literatura que  no consideran arte la labor del lustrador de libros infantiles. Pudiera parecer increíble, pero puedo asegurar que sucede comúnmente,  ellos más bien lo aprecian como una expresión menor que acompaña a la literatura, a la que valoran como creación legítima y mayor. Quisiera que me diera su interpretación como respuesta a estos criterios desde su propia experiencia.

Yo también he conocido criterios de autores que subestiman la ilustración. Realmente existen relatos y cuentos donde el texto no necesita redundar en el contenido, la narración es tan ilustrativa que el lector la recibe con olores y sabores incluidos. Hay otros textos donde el autor ofrece la posibilidad al lector y al ilustrador de crear variantes escénicas, características especiales de personajes, entornos diferentes y elementos adicionales que enriquecen la trama principal. También existen algunos libros para niños donde la ilustración es, visual y literalmente, la gran protagonista de la obra. No creo estar calificado, ni me interesa, para determinar si “un coso” es arte o no. Modestamente, esa no es mi tarea.

Carina Pino Santos Navarro (La Habana, 1959). Master en Historia del Arte. Crítica de arte, profesora, curadora y editora. Su último libro publicado fue Nuevo Milenio. Artistas cubanos contemporáneos. Guadalajara, España, Pontón Facsímiles, S.A., 2006. Especialista en arte contemporáneo cubano,actualmente colabora con las principales publicaciones culturales, y escribe una columna de artes visuales para el Periódico Cubarte del Portal Digital del mismo nombre.


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“Sueña”, un libro inédito de Lichi

fue presentado hoy en la FILIJ 32 México por María José de Diego, hija del autor, y el ilustrador del libro, Enrique Martínez.

Sueña es el cuarto libro para niños que realizaron, a cuatro manos, Eliseo Alberto y Enrique Martínez: En el jardín del mundo (2000), Del otro lado de los sueños (2003) y Breve historia del mundo (2004) , todos   publicados por el sello editorial Alfaguara Infantil.

Entrevistada por Notimex, a propósito de la publicación de Sueña, el último libro infantil que su padre escribió justo un año antes de su muerte, la hija de Eliseo Alberto (1951-2011) se dijo sorprendida por este trabajo inédito de su padre.

“El libro fue una grata sorpresa, pues recién falleció viajé a La Habana porque mi primo Ismael, se iba a casar. En su boda, se acerca a mi Enrique Martínez, quien había colaborado con mi padre en tres libros infantiles y me dijo que tenía un regalo y me entrega ‘Sueña’, el último libro para niños que mi papá escribió.

“Me dijo que era un regalo de mi papá para mí y a raíz de su muerte me propuse trabajar las ilustraciones, terminarlo y publicarlo”, señaló.

“Mi padre disfrutaba mucho escribir libros para niños, era un hombre que amaba a sus personajes y cuando se trataba de niños aún más. Él me decía que nunca le iba a dar nietos, que nunca seria abuelo, pero era todo lo contrario, adoraba a los niños, estaba loco por tener niños alrededor de él”, comentó.

Destacó que lo que su padre buscó al escribir “Sueña” es apelar a la imaginación de los niños, misma que reitero, hoy se ha perdido.

“Vivimos en un mundo donde los niños ya no juegan con su imaginación, el celular, Internet y aparatos electrónicos los han transformado, son niños que ya no juegan en la calle como yo lo hice en mi niñez, se olvidó el juego sano y divertido.

“Mi padre lo que intenta con este libro es precisamente eso, no olvidar que tenemos imaginación, que se puede soñar, que se puede jugar con nuestra mente”, señaló, al tiempo que dijo que una de las frases que siempre recuerda desde su infancia y que su padre decía era: “Sean felices, jueguen”.

Luego de su presentación en la FILIJ, Sueña, de Eliseo Alberto se presentará el 22 de noviembre el Coatzacoalcos, Veracruz.

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